En un escenario global adverso para el vino —con caída sostenida del consumo, hábitos que mutan y generaciones jóvenes cada vez más alejadas del ritual clásico—, innovar dejó de ser una opción estética para convertirse en una necesidad estratégica. En ese contexto, Trivento vuelve a correr los límites con The Wine Gin del Gran Jardín, un producto que no busca encajar en categorías existentes, sino directamente inaugurar una nueva. Se trata de una innovación que combina la vitalidad del Malbec blanco con la expresión aromática del gin, en una botella por demás elegante.

No se lee como un gesto aislado ni una búsqueda aleatoria. Este lanzamiento se inscribe en una línea de trabajo coherente y sostenida, iniciada años atrás con Trivento White Malbec, el primer Malbec blanco del mundo, creado por el eximio enólogo MAXIMILIANO ORTÍZ, lanzado en 2019 con uvas del Valle de Uco, Mendoza, y luego validado en mercados clave como Estados Unidos y Brasil, además de Argentina. Aquella apuesta —que en su momento también fue leída como disruptiva— hoy funciona como antecedente directo de una bodega que decidió no quedarse en la zona de confort.

El consumidor actual quiere descubrir, probar y sorprenderse. The Wine Gin nace de escuchar esa búsqueda y de ofrecer un producto que conecta sofisticación, carácter refrescante y una presencia amable en una misma copa”, nos comentó en una entrevista exclusiva para Bar and Drinks, SILVINA BARROS, Marketing Manager de Trivento, una de las voces centrales detrás del proyecto.
Tratamos de enfocarnos en los consumidores objetivos, tanto los tradicionales de vinos blancos, como todos aquellos potenciales que pudieran ser sorprendidos con esta innovación. Desde Trivento observamos qué está pasando en el mundo, qué sienten las nuevas generaciones, qué momentos de consumo aparecen, y cómo valoran la conexión auténtica. Estamos seguros que The Wine Gin viene para tender nuevos puentes y ampliar la base de nuestros consumidores”, concluyó.

SILVINA BARROS, Marketing Manager de Trivento

Ese diagnóstico fue claro: mientras el vino tinto pierde volumen a nivel global, los blancos —más frescos, de menor graduación y mayor tomabilidad— sostienen la esperanza con índices de crecimiento, frente a la caída de los tintos. A eso se suma un dato clave: las nuevas generaciones no se sienten interpeladas por los tintos tradicionales de segmentos medio/altos, ganadores de medallas, con narrativas que no logran conexión. El escenario actual muestra una preferencia creciente por bebidas de entrada suave, expresivas y fáciles de disfrutar. Las generaciones más jóvenes buscan alternativas de perfil vibrante, menor graduación alcohólica y aromas definidos. En respuesta a esta transformación, Trivento presenta The Wine Gin, un desarrollo que integra dos universos conocidos para crear un territorio completamente nuevo.

Decidimos dar otro paso para acercarnos más a ese público con una propuesta disruptiva, y ahí fue que surgió la idea de generar una conversación entre el vino y las bebidas espirituosas”, agregó la líder del área de marketing.
Había una inquietud sostenida en la industria, por cómo acercarse a ese nuevo público sin caer en vinos dulces o fórmulas simplificadas. Ahí empezamos a mirar otras categorías, y el gin aparecía como un universo maduro, amplio, conocido por el consumidor en todos los segmentos, territorios y con un lenguaje propio”, concluyó.

Si desde el marketing la pregunta era cómo hablarle a un nuevo consumidor, desde la técnica el desafío era todavía mayor: cómo unir dos mundos, sin que uno anule al otro. Ahí entró en escena MAXIMILIANO ORTIZ, enólogo y creador del producto.
Fue un proyecto de casi dos años de pruebas. Probamos distintos productores (mendocinos) de gin, distintos tipos de barricas y usos. El objetivo siempre fue el equilibrio: que se sienta el vino, que aparezcan las notas botánicas del gin y que la madera no tape nada”, nos explicó en exclusiva Maxi Ortiz.

MAXIMILIANO ORTIZ, enólogo y creador del producto

La clave estuvo en resignificar la barrica. No como herramienta de aporte maderoso, sino como vehículo de memoria aromática. Aquí radica una innovación concreta, algo inédito en la industria del vino argentino, y quizás del mundo. El proceso consiste en macerar gin en barricas de roble francés de múltiples usos con Chardonnay —ya neutras para el vino— durante aproximadamente tres meses. Luego se retira el gin y se introduce el vino, que absorbe de manera controlada esas notas botánicas.
“Descubrimos algo muy interesante: apenas poníamos el vino en la barrica que tuvo Gin, absorbía muy rápido todas las notas esperables. Sacamos el vino y volvemos a meter uno nuevo por segunda vez en la misma barrica, y nos daba un perfil totalmente diferente. Entonces, empezamos a jugar con ese mix de vinos en las dos etapas de contacto en barricas como máximo”, explicó en detalle Maxi Ortiz, un proceso único que marca una bisagra por el encuentro entre dos potencias: vino y Gin.
Descartamos barricas nuevas desde el inicio. No buscábamos dulzor ni complejidad por madera. Queríamos un vino fresco, de buena acidez, que dialogue con el gin sin dejar de ser vino”, aclara el enólogo.

Catando TWG en Al Fondo bar

El resultado es un producto técnicamente preciso, pero con vocación lúdica, flexible y abierta a la experimentación. Al degustarlo frío a unos 6 o 7°C, se lo percibe muy fresco y frutado de entrada, sigue rápido lo cítrico para posteriormente explotar en el paladar la nota a enebro, icónica del gin clásico, estilo London Dry. Sobre el final claramente surgen notas minerales muy marcadas. Todo en el marco de una gran tomabilidad y ligereza, al ser bajo en alcohol con solo 10,5%Vol., sintiéndolo mucho menos que en cualquier otro vino blanco.

Probando mezclabilidad en Al Fondo bar con el premiado Mejor Bartender del país, Santi Migliano

Hay bebidas que no acompañan un momento, lo inauguran. Por su perfil liviano, bajo alcohol y su frescura natural, este vino se posiciona como el disparador ideal del consumo, el primer paso consciente hacia la relajación. Es el comienzo de todo: puede ser una previa tranquila antes del almuerzo, el propio almuerzo, una tarde de piscina con una picada, o el clásico momento del aperitivo, ese que no tiene una hora fija ni un horario rígido, y que justamente por eso se estira, se disfruta y se comparte.

Probando mezclas con TWG en el Hotel Intercontinental Bs.Aires

Por eso la idea concreta de ‘el aperitivo del aperitivo’ como un momento clave, cuando la luz verde permite comenzar a relajarse, descansar mentalmente y disponerse al disfrute: lo primero que se sirve, antes de que vengan otras decisiones. Después podrá seguir un vermouth, un gin tonic o lo que el momento pida. Pero este es el arranque, el punto cero. El gesto inicial que marca el tono.
En la industria de bebidas a nivel mundial, se tiene más que claro que la forma de consumo ideal, es fundamental. El perfect serve como recomendación directa, sin manuales ni solemnidad, pero probada con expertos. En este caso para Trivento The Wine Gin, sería:

Probando TWG con gaseosa lima limón en el Hoel Intercontinental
  • Servirlo bien frío
  • Siempre en copón de vidrio (de cualquier tamaño o forma)
  • Ideal para abrir la tarde o activar un momento de distensión
  • Se disfruta muy bien solo, pero brilla especialmente con un splash de gaseosa lima-limón, en una proporción de 50% vino TWG y 20 a 30% de gaseosa, ambos bien fríos.
  • Se puede acompañar con media rodaja de naranja o de pomelo, y hasta un penacho de menta como garnish, que levanta la frescura aún más.

El resultado es un trago 100% equilibrado, simple, fresco, delicioso, lleno de sabor, a la vez que novedoso y absolutamente contemporáneo. Un gesto que conecta directo con el furor cultural que despertaron los recientes dichos de LEO MESSI, sobre que suele tomar vino con Sprite.
Esta manifestación que dio vuelta al mundo y provocó la inmediata identificación de gran parte de los argentinos, y de tantos fans de Messi alrededor del planeta, fue la confirmación de la caída de un viejo tabú acerca de que el vino no se mezcla. Así, elegancia y simpleza dejaron de ser opuestos.

Probando TWG con Lean Soto en Osten bar, Puerto Madero Este, BA

De hecho, en este caso de The Wine Gin, habiéndolo probado en tres destacados bares de Buenos Aires –Al Fondo, Osten, Hotel Intercontinental- con bartenders de mucha experiencia, la conclusión sobre su combinación con un toque de gasesoa lima-limón, fue unánime. Es sorprendentemente fresco, delicioso, fácil de beber, y muy vendible en bares y restaurantes. Y si la cuestión final pasa por poner nombre, a ese primer trago que inaugura el momento… no hay dudas: es un “10”!

Para Trivento, el desafío no termina en la botella, como suele pasar en la mayoría de bodegas inundando el mercado de etiquetas. Aquí la estrategia comercial es gradual, con foco inicial en vinotecas y sobre todo el canal on-trade de bares y restaurantes donde puede tener un gran impacto, priorizando el momento de consumo, la experiencia y el contexto. Sin contar que los bartenders sin dudas pueden encontrar nuevas formas de combinar este innovador vino, usándolo para maximizar sus recetas. Sin dudas, la coctelería clásica con Gin tiene ahora un producto afín para explorar nuevas reversiones.

Catando TWG en Osten bar, Puerto Madero Este, BA

A la hora de la creación de TWG, la decisión de respaldar el producto con la marca madre tampoco fue casual. “Pensamos mucho si debía llevar o no el nombre Trivento. Justamente porque es distinto, creímos que tenía que tener el respaldo de una marca sólida, para generar confianza en quien se anima a probar algo nuevo”, señaló Silvana Barros.

Fundada en Mendoza en 1996, Trivento es hoy una de las bodegas argentinas con mayor proyección internacional, reconocida especialmente por su trabajo con Malbec. Con viñedos en Valle del Uco, con presencia en más de 100 países y fuerte posicionamiento en mercados como Estados Unidos, México, Brasil y Reino Unido, la bodega construyó su identidad combinando escala, consistencia y exploración.

Desde el lanzamiento del WHITE MALBEC —que abrió una categoría inexistente hasta entonces— hasta este nuevo cruce entre vino y botánicos, Trivento demuestra que la innovación no es un golpe de efecto, sino un camino sostenido. Marcaron un hito en la historia de la bebida nacional, sin antecedentes en todo el mundo, algo revolucionario con el TWM, pero ahora con este nuevo lanzamiento vienen a ratificar el rumbo, posicionándose bien arriba en innovación.
En tiempos donde la industria mundial del vino busca respuestas urgentes, The Wine Gin del Gran Jardín no promete soluciones mágicas. Propone algo más interesante: una conversación nueva. Y, sobre todo, la decisión de darla para que comience una nueva etapa.

Trivento The Wine Gin del Gran Jardín puede encontrarse en tiendas de bebidas del país, con un precio sugerido de $arg.19.400 (13,50 u$s).

Fundador de Revista BAR and DRINKS el 24/sept.1999, cuya 1° edición salió a la calle el 1/febr.2000. Con estudios cursados en Ciencias de la Comunicación (U.B.A.) y en diseño gráfico, comenzó a forjar una larga trayectoria en el rubro Bares desde 1995. Único periodista especializado en Bares y en Bebidas espirituosas/coctelería, lleva recorridas y reseñadas un centenar de plantas productivas de bebidas alc. en todo el planeta (40 de las cuales, de whisky en Escocia, Irlanda, EE.UU., Japón, Perú y México). Más de 1000 bares por el mundo; creador y organizador desde 2001 de la plataforma de premiación de Bares más longeva del mundo (#baranddrinksawards); también ha sido consultor de casi todas las empresas de bebidas conocidas y hasta de PromPerú en el desarrollo del Pisco en el mercado externo

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