LA DOLFINA POLO CAFÉ ABRIÓ EN PALACIO ALCORTA DE LA MANO DEL GRUPO ABRIDOR, CON UNA PROPUESTA QUE COMBINA SABORES ARGENTINOS DE ANTAÑO Y UN ENTORNO ASPIRACIONAL

En el Palacio Alcorta, sobre la avenida Presidente Figueroa Alcorta una cuadra antes del MALBA, donde supo funcionar el recordado Museo Renault entre 1995 y 2011, ahora el nuevo LA DOLFINA Polo Café propone un encuentro entre dos mundos que hasta ahora no tenían una expresión gastronómica propia.

El nombre remite inmediatamente al polo y a uno de sus equipos más reconocidos, pero la experiencia no está pensada exclusivamente para quienes conocen ese deporte. La propuesta combina cocina argentina, alta coctelería y un espacio donde los materiales, los objetos y la arquitectura construyen una atmósfera vinculada con el campo, la tradición y la hospitalidad.

Abierto desde julio de 2026, el local funciona desde la mañana hasta la noche, con opciones para desayunar, almorzar, tomar el té y cenar. Hacia fines del año anterior, allí funcionaba un local de ropa de la misma marca, con una cocina pequeña y un cafetería, pero ahora se transformó en un restaurante/bar de tendencia.

LA DOLFINA, POLO MUNDIAL
Fundada por el polista ADOLFO CAMBIASO hacia 1996-97, La Dolfina se convirtió en una de las marcas más reconocidas del polo argentino e internacional. El «Maradona del polo», considerado uno de los grandes referentes de la historia de este deporte, construyó alrededor del equipo una identidad asociada con la excelencia deportiva, el trabajo colectivo y una determinada manera de entender la vida ligada al campo.





La Dolfina eligió a GRUPO ABRIDOR para desarrollar el proyecto y le otorgó una licencia de uso de marca. PETER DÍAZ FLORES, fundador y director del gran grupo gastronómico creado en 2020, nos comentó en exclusiva cómo se concretó el acercamiento: «Nos eligió para interpretar su experiencia de hospitalidad en gastronomía y nos otorgó una licencia de uso de marca. Esto se apoya en el recorrido del grupo: proyectos con identidad propia, cocina de autor y una operación pensada desde el primer día. Nuestra tarea no era inventar una marca, sino traducir la de La Dolfina al lenguaje de la mesa».


Peter continuó: «Y para ello, Julieta Caruso fue convocada para diseñar la propuesta gastronómica. Ella le dio a la carta una cocina argentina contemporánea, de producto y de oficio, que hoy lleva adelante en el día a día nuestro chef residente, Ramiro Schechtel».


El salón principal se organiza alrededor de una barra central y cuenta con sectores privados y semiprivados. Tiene capacidad para unos 90 cubiertos, que llega a unos 100 al sumar la sala privada.


La barra dispone de una docena de banquetas y el espacio exterior incorpora un deck con capacidad para unos 40 comensales.


Uno de los elementos más llamativos es la exhibición de alrededor de una docena de grandes copas, junto con cascos de los equipos con los que Adolfo Cambiaso juega en distintos lugares del mundo. Los trofeos llaman la atención por su tamaño y valor, pero también funcionan como una referencia concreta a la historia deportiva de la marca.




«Las copas se exhiben junto a los cascos de los equipos con los que Adolfo Cambiaso juega en distintos lugares del mundo. Más que una vitrina de trofeos, es un mapa: cada copa y cada casco son un anclaje real del territorio del polo, de las canchas y las ciudades donde La Dolfina escribió su historia. Lo que buscamos no es mostrar cuántas copas se ganaron, sino abrir ese universo a quien se sienta a la mesa» explicó Díaz Flores.




Que cualquiera, sepa o no de polo, pueda compartir su lenguaje. En la barra lo decimos de otra forma: esta barra sabe de copas. Las que se ganaron en la cancha y las que se levantan cada noche conviven en el mismo lugar».





SABORES ARGENTINOS RETRO
La carta de Julieta Caruso se apoya en productos de calidad, técnicas precisas y preparaciones que recuperan referencias reconocibles de la gastronomía argentina. «Nuestra intención fue construir una cocina sincera, donde el producto sea el protagonista. Tomamos sabores que forman parte de la memoria gastronómica argentina y los llevamos a una expresión contemporánea, respetando siempre su esencia. La Dolfina Polo Café es una celebración de la calidad, la simpleza y el oficio», expresó la chef.

La carta se organiza en propuestas para distintos momentos del día. Por la mañana y a la hora del té, la panadería artesanal ocupa un lugar central, con galletas servidas con manteca y dulce de leche, cuernitos de grasa, galletas marineras y otras elaboraciones propias.

Para la noche, la sección “Para picar” reúne platos como quesos, trucha curada, hummus, empanadas de carne fritas, paté hecho en casa, papas rotas a caballo, provoleta, langostinos tostados, ensaladas, stracciatella con vegetales y mollejas fritas.

Entre los Principales aparecen preparaciones como el pastel de papa, el cacio e pepe de la casa, el cous cous con vegetales de estación y langostinos tostados, el sándwich de lomito La Dolfina, la pesca del día, la milanesa de bife de chorizo, el ojo de bife y el churrasquito de cerdo.

La sección de guarniciones ofrece 6 opciones: bastones de papa fritos, vegetales de estación asados y 4 ensaladas. La carta se completa con postres, entre ellos flan clásico, frutillas marinadas con néctar de saúco, mousse de chocolate, Lemon Champ y helado de café.



En la degustación, los platos que probamos fueron los siguientes:

PATÉ HECHO EN CASA ($35.000). Con pepinillos, membrillos y cuernitos de grasa calientes. El comienzo fue transportarse a sabores olvidados décadas atrás!

PLATO DE TRUCHA CURADA ($39.000). Con alcaparras, eneldo y cracker de semillas. La acidez, el componente cremoso de la preparación y el crocante acompañan la sutil delicadeza del pescado. Gran comienzo!

ENSALADA DE CHAUCHAS, ESPÁRRAGOS Y HUEVO ($19.000). Espárragos grillados sobre una base cremosa, acompañados por aceitunas picadas, almendras, tomate cherry y perejil fresco. De los sabres que más inmediatamente nos recordaron la infancia lejana.

PAPAS ROTAS A CABALLO ($19.000). Una combinación casera de papas rotas, chistorra y huevo frito, muy sabroso y bien presentado. Un plato «a caballo» en el lugar del polo no podía faltar.

PASTEL DE PAPA ($39.000). Uno de los platos que consideran emblemáticos, lleva carne cortada a cuchillo, aceitunas y puré de papa, con una superficie dorada y un matiz dulce.

CHURRASQUITO DE CERDO ($29.000). Cocido a baja temperatura durante 4 horas, queda tierno, servidos en finas lonjas con una marinada reducida, con miel de caña y limón.

ENSALADA DE PAPA, HUEVO, CEBOLLA MORADA Y PEREJIL ($15.000).

ENSALADA DE ZANAHORIA, HUEVO CREMOSO Y GARBANZOS FRITOS ($18.000).

FRUTILLAS MARINADAS CON NÉCTAR ($16.000). Con néctar de saúco, crema y merengue. La fruta se combina con la textura aireada del merengue y la crema, en un postre fresco y delicado.

HELADO DE CAFÉ ($16.000). Con crema de mascarpone y galletas de almendras, tal como figura en la carta. La intensidad del café y la untuosidad del mascarpone completan la propuesta. Sublime final!

ALTA COCTELERÍA ARGENTA
Pablo Zitarosa (33) trabajó unos 6 años en Casa Cavia hasta fines de 2025, y pasó unos meses en Tegui antes del nuevo gran desafío en La Dolfina Polo Café para crear la propuesta de barra y conducirla, acompañado de los bartenders Mario Baronian, Juan Ardiles y Julieta Swinnen.
La cocina sigue una línea argentina definida, mientras que la barra fue explorando técnicas varias -maceraciones, preparaciones sous vide, clarificaciones-, e insumos también nacionales como hierbas vinculadas con el campo, frutas y bebidas.

Además de las creaciones de estación, la carta incorpora una sección de aperitivos porteños y una selección de clásicos con muy sutiles mejoras a las recetas originales. También incluye vinos espumantes, blancos, naranjos, rosados, tintos y dulces, además de vinos por copa y opciones sin alcohol.





Bajo la guía de Pablo y acompañando los platos, probamos:


CAMPARI ORANGE ($16.000). Campari y jugo de naranja espumoso. Es que aquí pasa por una centrífuga que le da una textura aireada y una espuma particular al jugo, hecho en el momento. Directo en vaso highball, se mezcla con removedor al servir. Un Garibaldi premium, podríamos decir.


COLORADITO ($15.000). Campari, vermut seco y marrasquino. Un aperitivo clasico porteño, muy equilibrado y de perfil más suave que un típico Negroni, permite acompañar muy bien las comidas.

LIMONCELLO SPRITZ ($15.000). Limoncello casero, espumante Extra Brut y soda. La preparación del limoncello lleva gin escocés, cáscaras de limón y toque de azúcar, bajo técnica sous vide.

PERAS Y FLORES ($16.000). Pisco mendocino, aperitivo francés blanco, pera (jugo claraficado), bergamota, saúco, azahar y espumante Extra Brut. En vaso highball pintado con polvo de limón. Es un cóctel aromático y frutal, de textura delicada.

CONSERVA DE LIMONES ($16.000). Una interpretación del Dirty Martini, con vodka, gin, vermut seco y limón en conserva, pero mucho más liviana. Lleva aperitivo francés blanco y se sirve con un par de aceitunas rellenas de queso azul de cabra. La potencia de este garnish le da personalidad a esta reversión de un cocktail súper clásico.

MANZANAS PATAGÓNICAS ($18.000). Whisky escocés blend 12 años, whisky ahumado de las islas, vetiver, algas y distintas variedades de manzana. Se termina con alcaparrones y manzana verde. Equilibrado y sabroso. Buen hallazgo.

CEBADA Y CURRY ($16.000). Whisky escocés cremoso, curry tostado, cerveza de frambuesas, Strega y lima. La mezcla se clarifica con yogur y se termina con soda, siguiendo la estructura de un fizz. El ahumado del whisky y el curry le dan complejidad, más allá de las notas frutales.

QUINOTOS Y CREMA ($16.000). Licor de huevo, vino Petit Manseng, eneldo, hinojo y quinoto. Cóctel cremoso pero ligero, con un sabor que recuerda profundamente al sambayón de nuestra infancia. Punto muy alto de la carta y excelente cierre junto al postre.






MARCA ASPIRACIONAL EN CANCHA NUEVA
La Dolfina Polo Café busca acercar el universo del polo a un público que no necesariamente forma parte de ese ambiente. La propuesta también constituye el primer paso de un modelo que sus responsables proyectan llevar a otros destinos.

«Es el lugar donde la marca deja de mirarse y pasa a habitarse. La Dolfina siempre fue más que un equipo de polo; es una forma de entender la excelencia, el trabajo en equipo y el vínculo con el campo. El polo siempre fue también encuentro: la mesa después del partido, la vida al aire libre, la conversación”, nos definió Peter.

“Este espacio lleva ese espíritu a la vida cotidiana de la ciudad, para que quien no está en el mundo del polo pueda conocerlo desde adentro. Y es el primero de una plataforma pensada para crecer en las ciudades donde La Dolfina es protagonista, con el mismo criterio: que quien nos visite sienta que forma parte de esto», concluyó el CEO de Abridor.


La visita a este nuevo restaurante/bar/cafetería de marca famosa, deja un interés mayor por saber de su locación que forma parte del PALACIO ALCORTA. El edificio, proyectado por el arquitecto Mario Palanti e inaugurado en 1928 como concesionaria Chrysler, tuvo una singular pista de pruebas de automóviles en su terraza. Tras funcionar como sede del Ejército y del Registro Nacional de Armas, fue reconvertido en un complejo residencial en 1994.

Un año después abrió allí el recordado Museo Renault, que combinaba exhibición de automóviles y gastronomía. Ocupaba todo el local comercial de la cuadra. Hoy, la segunda mitad la ocupa una sucursal de Dashi sushi, pero la primera mitad vuelve a tener una marca bien aspiracional: La Dolfina Polo Café, que combina cocina argentina, alta coctelería y una atmósfera relacionada con el campo.

LA DOLFINA POLO CAFÉ:
Palacio Alcorta, Av. Pte. Figueroa Alcorta 3301, Palermo Chico, Buenos Aires.
Abierto desde las 9, con propuestas para desayuno, almuerzo, té y cena.
IG @ladolfinapolo.cafe

ACERCA DE GRUPO ABRIDOR
Desde 2020, crea, desarrolla y opera marcas y experiencias de gastronomía y hospitalidad en Argentina, Uruguay y España. Hoy acompañan la evolución de Los Inmortales, consolidan Alcanfor de Playa en José Ignacio y Fronda Pasaje en Barcelona, y avanzan en distintos desarrollos en Montevideo y Colonia. Produjeron proyectos que marcaron tendencia, tales como Cuadra, Águila Pabellón, Ruiz, René, Los Inmortales, La Unión Gluten Free, Finde, Fluo, Leontina, Las Glorias de River, etc. Desarrollan desde marcas propias con autoría, como alianzas con marcas de proyección internacional, como con La Dolfina. Su visión no es crecer por volumen, sino abrir donde todavía no había: leer antes que el mercado un momento, un territorio o una categoría, y convertir esa lectura en un lugar con identidad, comunidad y capacidad de permanecer en el tiempo.


