UPTOWN NO ESCONDE SU ENORME ÉXITO Y UNA PROPUESTA QUE SIGUE EVOLUCIONANDO

En Palermo hay bares, y después está Uptown Bar. Un espacio que desde su apertura en 2017 convirtió una idea potente —bajar una escalera y entrar directamente al subway de Nueva York— en una experiencia que sigue funcionando con una contundencia poco común, cada año mejor aún.

No es solo la ambientación, que replica estaciones, mapas, señalética y lógica de circulación urbana con un nivel de detalle altísimo; es también el ritmo: DJs en vivo, barra en plena acción constante y un flujo de gente que, incluso un viernes por la noche —como el que nos tocó—, mantiene el lugar completamente lleno.

Ese volumen, lejos de ser una limitación, es justamente donde Uptown construye su diferencial. Porque mientras muchos bares trabajan en escala chica, acá se habla de operación real: alta rotación, público internacional (un 65% aprox. sobre todo brasileros, ingleses, norteamericanos, mexicanos, etc.) y una estructura que sostiene calidad en contexto de demanda masiva.

Durante años, ese perfil lo dejó fuera de ciertos rankings globales más enfocados en bares boutique. Pero el reconocimiento finalmente llegó: Uptown fue premiado en 2025 por los 23th Bar and Drinks Awards como MEJOR BAR HIGH ENERGY de la Argentina de la última década y media (ver nota aquí), el máximo galardón entregado hasta el momento en toda la historia a un bar, lo que confirma un éxito que todo el mercado ya sabía.

Uptown tuvo en noviembre pasado un punto de inflexión. No solo por su contenido, sino por su origen: es la primera vez que desarrolla una carta de tragos íntegramente in-house, sin asesores externos, desde 2017. Algo totalmente acertado y sugerido para todos los bares, al menos a partir del 2do semestre. A partir del trabajo conjunto del colombiano CAMILO ROMERO (barmanager) y del venezolano MAYLLOR LEIRA (head bartender), luego de 8 años tomaron la decisión más acertada: dejarlos investigar y crear. Lo hicieron sobre barrios de Nueva York, luego de unos 4 meses de pruebas, dieron a luz la vigente carta de cocteles anual.

Camilo y Mayllor con la última edición de la revista y la cobertura del Premio a Uptown.

El resultado amplía el concepto original del bar: ya no solo se trata de ambientación, sino de construir una ruta turística por Nueva York, donde cada cóctel representa un barrio o distrito y cada ingrediente responde a su identidad, siempre partiendo de recetas súper clásicas. Lo mismo con las comidas, para que el concepto sea mucho más alineado al general del bar.

A eso se suma una cifra que debe ser record absoluto: Uptown vende, en promedio, hasta 1.800 cócteles por cada uno por semana, con un sistema de prebatching controlado y revalidación constante de calidad. Y con un precio que sorprende en este nivel de propuesta: desde $arg.12.000 (menos de 9 u$s), lo que lo posiciona como una de las ofertas más competitivas del mercado para este tipo de experiencia.

La carta de bebidas se compone de 14 opciones (12 cócteles + 2 mocktails, antes 10 y 0) organizadas en rutas por distritos. Cada 5 cócteles se construye un recorrido, como si el cliente estuviera transitando barrios de Nueva York. Todos parten de clásicos reinterpretados —con excepción de algunos casos puntuales— pero llevados a un nivel mayor de complejidad técnica y conceptual.
Antes era una carta más directa, más previsible. Ahora hay más capas, más técnica, más perfiles dentro de lo mismo”, nos explicó en exclusiva Camilo.

DEGUSTACIÓN AL ESTILO NY

La degustación fue guiada por los propios creadores de la carta, lo que permitió entender en profundidad cada decisión detrás de los tragos.

MULBERRY SPRITZ ($15.000)
Lleva Campari, vermut rosso macerados en tomate, licor Strega, cordial de tomillo, espumante y soda, servido en copón de vino.
Inspirado en inspirado en la icónica avenida de Nueva York, Mulberry Street, en Little Italy, este cóctel toma como base el Negroni Sbagliato pero lo complejiza desde la técnica, con el agregado del sabor a tomillo y tomate.
El vermut y el vino se someten a un proceso de maceración sous vide con tomate deshidratado 4 horas a 60 grados, logrando integrar notas umami y vegetales en un perfil bien aperitivo. “Queríamos representar el barrio italiano, pero no desde lo obvio, sino desde capas de sabor”, nos comento Mayllor. El resultado es un spritz más estructurado, con mayor profundidad aromática y un perfil herbal muy marcado.

MULBERRY SPRITZ con Mayllor Leira

YORKERS VIBES ($15.000)
Vodka, almíbar de mango y durazno, jugo de limón, ginger ale, bitter, en jarrito de aluminio.
Reversión del Moscow Mule pensada como representación de la identidad inmigrante de Nueva York. “Yorkers es como se denomina a quien viene de afuera pero vive en la ciudad”, prosiguió. La elección de mango y durazno responde a esa mezcla cultural, aportando un perfil tropical que amplía la base clásica del Mule. El almíbar da una textura más densa, dulce, alejándose del perfil ligero y ácido original. Es, junto con Made in Chinatown, uno de los más vendidos.

Yorkers Vibes (izq.) y Mulberry Spritz (dcha.)

DILL’S THE DEAL ($15.000)
Con Tequila José Cuervo Silver, licor de hibiscus, almíbar de eneldo, limón, ananá.
Inspirado en el barrio de Greenpoint, uno de los primeros puntos visibles para los navegantes que llegaban a Nueva York por el Edge River. “Era el único punto verde que se veía desde los barcos”, dijo Camilo. Esa idea se traduce en un cóctel de perfil herbal, donde el eneldo y el hibiscus dialogan con el agave y la acidez del limón. Un trago fresco, aromático y muy equilibrado.

Dill’s the Deal (izq.) y Made in Chinatown (dcha.)

MADE IN CHINATOWN ($15.000)
Con Gin, dressing de frambuesa con vinagre de arroz, cordial de frutilla, vino rosé, licor de lychee, en vaso propio decorado con motivos chinos: dragón, serpiente, etc.
Uno de los 2 más vendidos de la carta. El concepto se construye desde el clásico Singapore Sling, pero ingredientes bien ligados a la cultura asiática para que sea más amable: vinagre de arroz, frutas, lychee. “No queríamos quedarnos en lo visual, sino plasmar la identidad del barrio ChinaTown en el sabor”, explicaron.
El dressing de frambuesa con vinagre de arroz aporta acidez y carácter, mientras el vino rosé suma una capa inesperada. Se sirve con galleta de la fortuna como garnish, reforzando el concepto y siendo el punto más alto de la degustación por eso mismo.

GANGSTA TAPE ($16.500)
Jerez, amaretto, óleo de banana, jugo de arándano, en vaso Old Fashioned.
Inspirado en el South Bronx y el nacimiento del hip hop, es uno de los pocos que no parte de un clásico. “Este es creación 100%, representa la cultura musical, el origen del movimiento”, nos aseguraron. El uso de jerez aporta sequedad y elegancia, mientras el amaretto y la banana construyen un perfil poco más dulce y redondo. El cognac Hennessy remite a su conocido éxito entre los raperos y a comunidad afro-urbana de los suburbios de NY.
Lo más llamativo: tiene un cuadrado arriba, tipo tapa de disco de vinilo, con uno dentro que tiene un QR. Este lleva a una playlist de Spotify, curada por los distintos DJs que rotan en el bar, con artistas de Nueva York.

GANGSTA TAPE

F*CKING AMERICAN DREAM ($15.000)
Jack Daniel’s, Jack Apple, cordial de peras con reducción de Chardonnay, licores triple sec y blue curaçao lleva este, el más disruptivo de la carta. Es que el storytelling detrás está basado en la Estatua de la Libertad, reglao del Gobierno de Francia a EE.UU. Por eso el uso de whiskey y de Chardonnay reducido permite mantener intensidad aromática, mientras el color verde —logrado con el blue curaçao— refuerza la referencia visual hacia el color de la estatua, coronando con papel de arroz impreso con dicho ícono, apoyado sobre la espuma del coctel.

GANGSTA TAPE (izq) y F*CKING AMERICAN DREAM (dcha.)

BOTANICAL GARDEN ($15.000)
Pisco chileno macerado en lavanda, licor de pomelo, perfume de bergamota, ananá clarificado, en vaso corto con una rosita de mini garnish, y perfume de bergamota.
Inspirado en el jardín botánico de Nueva York, este cóctel busca representar diversidad vegetal. “Dentro de ese Botanical Center tenemos un claustro totalmente de cristal, que es muy similar al vaso nuestro si lo damos vuelta, es como una cúpula totalmente de cristal donde adentro se albergan algunas especies nativas de flora y de fauna”, nos explicó Mayllor. El pisco se macera con lavanda para aportar notas florales, mientras el perfume de bergamota intensifica la capa cítrica y fresca. Delicado, fácil, aromático y de perfil más técnico.

BOTANICAL GARDEN

MVP ($15.000)
Gin macerado en grosellas, Campari, vermut, bitter de chocolate, en vaso Old Fashioned, es una excelente reversión del Negroni, más amable y ATP, logrando un punto muy alto de la carta. “Muchos lo perciben como muy amargo, queríamos hacerlo más amable sin perder estructura”, expresaron. Las grosellas aportan acidez y fruta, mientras el bitter de chocolate redondea el conjunto. Inspirado en la NBA y el concepto de “jugador más valioso del juego”, viene con un garnish de moneda de chocolate con leche, y dibujo de pelota naranja de basket, remitiendo al color de los New York Knicks.

MVP

Entre los detalles más interesantes de la carta, aparece también uno de los desarrollos más técnicos para una reversión de un Pennicillin: el uso de fat wash con manteca y gochujang en el cóctel STEEL & HONEY, además de un garnish de chocolate diseñado exclusivamente para el bar, con molde importado símil lingote de oro para el garnissh, y relleno de lima y jengibre. Un ejemplo del nivel de trabajo detrás de la propuesta.

Gastón Regnier junto a los dos grandes anfitriones creativos

Quedó pendiente probar el I’M HAPPY, reversión de un Old Fashioned de Jack Daniel’s, pero con café y cherry brandy, más un praliné de sésamo para la decoración, que complementa muy bien. Inspirado en un barrio donde la esencia es lo hipster, lo vintage: Brooklyn.

LA COCINA DE DANTE

La lógica de la carta gastronómica replica el concepto general: 6 barrios de Nueva York, cada uno con entrada, principales y postre, que pueden combinarse libremente. No es necesario seguir un menú cerrado, lo que refuerza la idea de recorrido.
A eso se suma un dato clave: una cocina liderada por el conocido chef del grupo Dante Liporace (Mercado de Liniers), que eleva la propuesta a un nivel poco habitual en bares. Lo que podría ser un acompañamiento se convierte, en la práctica, en uno de los puntos más fuertes del lugar.

En este caso, la experiencia fue una selección de platos elegidos dentro de la carta, comenzando por 2 Entradas:
SWEETBREADS ($25.000)
Mollejas grilladas con aligot de queso gouda, calamari en tempura y salsa tártara.
Desde el sector Meatpacking, este plato trabaja con una lógica contundente: producto bien tratado y acompañamientos que suman textura. Las mollejas llegan en punto exacto, crocantes por fuera y jugosas por dentro, mientras el aligot aporta cremosidad y el calamari en tempura suma contraste.

SWEETBREADS

CHICKEN & WAFFLES ($22.000)
Waffle con pollo frito, salsa tonkatsu y emulsión de wasabi.
Ubicado en Midtown, este clásico americano aparece reinterpretado con guiños asiáticos. El waffle funciona como base dulce, el pollo aporta crocante y la tonkatsu junto al wasabi suman profundidad y picante leve. Un plato que juega bien con contrastes.

CHICKEN & WAFFLES

CHICKEN CHAO FAN ($35.000)
Arroz salteado con pollo marinado en sirope de agave y jengibre, vegetales, alioli suave de chiles y cilantro fresco.
Ya entre los Principales y dentro de Chinatown, este plato apunta a un perfil amplio y accesible. El agave aporta dulzor, el jengibre y los vegetales suman frescura, y el alioli de chiles integra el conjunto sin dominar.

CHICKEN CHAO FAN

CARBONARA BEEF ($40.000)
Ojo de bife grillado, spaghetti italiano con una carbonara a base de kimchi.
El plato más representativo de la casa. “Sabemos que el público extranjero busca carne argentina, por eso es uno de los más elegidos”, afirmó Camilo. El kimchi aporta un leve picante y acidez que rompe la estructura clásica de la carbonara, generando un plato potente y actual. Excelente plato!

CARBONARA BEEF

CHOCO SNICKERS ($12.500)
Lingote de chocolate con salsa inglesa de maní y helado de leche con cereales.
Postre intenso, con fuerte presencia de chocolate y múltiples texturas. Goloso y directo, postre de mucho valor.

PISTACCHIO TIRAMISÚ ($12.500)
Vainillas en almíbar de café, crema de mascarpone, pistachos y chocolate amargo.
Una versión más refinada del clásico, donde el pistacho suma profundidad y equilibra el dulzor, en un peculiar tazón con referencia al barrio aludido: “Little Italy”.

PISTACCHIO TIRAMISÚ

Uptown no es un bar de nicho ni pretende serlo. Es un proyecto que opera en gran escala, con alto volumen, público internacional, precios competitivos y una propuesta que combina entretenimiento, coctelería técnica y cocina de alto nivel. Y justamente ahí está su mayor mérito. Porque sostener calidad en ese contexto no es lo habitual. Uptown lo hace, siendo el 1er point de referencia para todo turista que llegue a Buenos Aires. Y hoy, además, con una carta propia que marca un antes y un después en su historia.

Fundador de Revista BAR and DRINKS el 24/sept.1999, cuya 1° edición salió a la calle el 1/febr.2000. Con estudios cursados en Ciencias de la Comunicación (U.B.A.) y en diseño gráfico, comenzó a forjar una larga trayectoria en el rubro Bares desde 1995. Único periodista especializado en Bares y en Bebidas espirituosas/coctelería, lleva recorridas y reseñadas un centenar de plantas productivas de bebidas alc. en todo el planeta (40 de las cuales, de whisky en Escocia, Irlanda, EE.UU., Japón, Perú y México). Más de 1000 bares por el mundo; creador y organizador desde 2001 de la plataforma de premiación de Bares más longeva del mundo (#baranddrinksawards); también ha sido consultor de casi todas las empresas de bebidas conocidas y hasta de PromPerú en el desarrollo del Pisco en el mercado externo

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